CouchSurfing: La red social que surfea sillones

Quizás escuchaste nombrar muchas veces la red social CouchSurfing y tenés una leve idea de qué se trata pero no sabés exactamente cómo funciona. Acá te explicamos qué es, cómo se usa y qué podemos decirte de nuestra experiencia surfeando.

CouchSurfing, cuya traducción literal sería “surfeando sillones”, es una red social especialmente creada para que viajeros y lugareños puedan experimentar un intercambio cultural.

¿Cómo se da el intercambio? Generalmente, una persona ofrece una habitación o un sillón (de acá el nombre) para que el viajero pueda dormir sin costo, es decir que no le cobra por el hospedaje. El local entonces pasa a ser el “host” o anfitrión, y el viajero el “guest” o huésped. La idea es que el huésped no use la casa de su anfitrión como un hotel, sino que puedan compartir experiencias de viaje juntos, cocinar comida típica de sus respectivos países, recorrer juntos la ciudad, transmitir la cultura de uno, etc.

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¡Bartasan, Linda y su hermoso bebé de 4 meses, nos hospedaron a nosotros y a Amina de Marruecos y nos llevaron a recorrer la ciudad!

Pero entonces, ¿invitás a tu casa a un completo desconocido? Sí y no. Este es un proyecto basado en la confianza, y para ello la gente deja referencias sobre su anfitrión o huésped, y al momento de contactarse uno puede leerlas para tener una idea de quién es la persona. También muchos dejan su perfil de Facebook y así poder chusmear mejor a quien está por dormir bajo nuestro mismo techo.

Aunque suene algo demasiado confianzudo para nuestra sociedad argentina y vaya contra el famoso dicho de mamá “no hables con extraños”, es una red social que funciona en muchos países y funciona muy bien. Por eso creemos que debería estar en el top 10 de los mejores inventos de este siglo. Si te ponés a pensar que es una herramienta tecnología que funciona como conector entre dos personas de lugares distintos, culturas, educación e historias completamente diferentes, y que ayuda a crear relaciones (y algunas de por vida), a través del dar-recibir-compartir sin esperar ninguna retribución monetaria a cambio, ¡es definitivamente una genialidad!

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Shian nos hospedó en Singapur

¿Cómo se usa?

Primero hay que crearse un perfil (que se puede linkear con el de Facebook) con datos personales, fotos, gustos, experiencias, etc. En ese momento hay que definir si uno puede ofrecer una cama o sillón, o simplemente un café con la otra persona. Mientras más completo sea el perfil mejor. También hay una especie de “pago para verificación”, el cual te otorga un tilde verde en tu perfil haciendo mención a que colaboraste con este pago (algo así como $175) y tu perfil esta verificado.

Luego, si uno quiere hospedarse en Bali por ejemplo, puede buscar en la aplicación todos los miembros que viven en Bali que están dispuestos a hospedar, leer su perfil, y mandarle una solicitud. En esa solicitud lo ideal es que uno se presente y que especifique los días que se quiere quedar. Lo que todos recomiendan es que no sea más de 3 días aunque uno tenga pensado quedarse varios días en esa ciudad. Si la relación va viento en popa muchas veces uno puede hablarlo y quedarse algún otro día extra. En nuestro caso, mientras escribimos este post, estamos hospedados en donde se suponía iba a ser por una noche, y vamos a terminar durmiendo en la misma cama por casi 10 días. ¡Y hasta los dueños se fueron de viaje y nos dejaron solos!

El host puede rechazar o aprobar la solicitud. En el caso de aprobarla, se contacta con esa persona vía Facebook, Whatsapp, o cualquier otro medio para acordar la dirección y la hora del encuentro. En caso de rechazarla, el viajero podrá seguir mandando solicitudes a otros hosts.

Al final de la estadía, se supone que uno tiene que dejar una referencia sobre la otra persona en base a su experiencia. Y es así como uno se va armando una especie de “reputación”, parecido a la de los sitios online de compra-venta.

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Con Sutardi y Jason, los chicos que nos dejaron la casa mientras se fueron unos días a Singapur.

Nuestra experiencia

Es cierto que cuando recién se empieza y al no tener referencias como nosotros, es más difícil porque alguien tiene que dar ese voto de confianza. Por suerte, nuestra experiencia fue muy positiva y no nos costó comenzar a surfear.

A pesar de que somos bastante nuevos usando esta red social, ya conocimos un montón de gente increíble gracias a ella. Desde anfitriones que se mudaron a lugares más espaciosos exclusivamente para hospedar a viajeros, gente que hospeda hasta siete personas a la vez, otros con casas pequeñísimas que comparten todo lo que tienen, parejas con bebés que abren las puertas a mochileros, algunos que te llevan a recorrer la ciudad, otros que te dejan su casa para que dispongas de ella como quieras mientras se van de vacaciones, familias con niños que se hospedan a través de CS, parejas que se conocieron gracias a esta red, amistades duraderas que surgieron de este intercambio y ¡hasta hosts con más de 1100 referencias!  Para que tengas una idea de lo que ese número representa, si cada una de esas personas que dejó una referencia se quedó sólo una sola noche, eso es más de 3 años con gente distinta todos los días durmiendo en tu casa… ¿Hace falta decir algo más?

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Kuni, el japon-tino con más de 1100 referencias

Si bien sabemos, de la mano de los más experimentados, que últimamente debido al uso masivo de esta herramienta hay personas que sólo la usan para obtener hospedaje gratis y también guesthouse enmascarados tratando de alquilar una habitación, por suerte por ahora son los menos.

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Con Romy, el couchsurfer que nos levantó en la ruta y nos hospedó en su casa

De nuestra corta experiencia podemos decir que es la mejor forma de conocer el lugar, ya que son los locales los que te pueden dar los mejores consejos sobre dónde comer, qué visitar y cómo moverte. También aprendés cómo viven los lugareños, ya que estás conviviendo con ellos, y por último, y para nosotros lo más importante, te llevás invaluables amistades. Es increíble ver cómo personas que no conocés te abren las puertas de su casa y están dispuestos a ayudarte en todo lo que necesites, sin esperar nada a cambio. Hoy en día seguimos en contacto con muchas de esas personas que compartieron su mundo con estos dos extraños.

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Ali, el simpático iraquí que nos hospedó en Malasia.

Si alguien nos preguntara qué fue lo mejor de estos casi dos meses de viaje, diríamos sin lugar a dudas que fue la gente que nos cruzamos, más allá de las playas, montañas, paisajes y lugares increíbles. Son ellos los que nos marcan y de los que aprendemos algo nuevo con cada encuentro…

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