Myanmar, mitos y no tan mitos…

“Aprovechá ahora que todavía no está tan explotada” es lo que te aconsejan muchos viajeros cuando la nombras. Aunque se ven varios turistas, es cierto que no se compara con los que recibe Tailandia, Camboya o Vietnam. Sin embargo, cuesta encontrar información actualizada en redes y blogs sobre Myanmar, y cualquier dato fresco se convierte en un bien preciado. Por eso, y porque lo que antes era válido ahora ya no, es que hay muchos mitos y fantasmas alrededor de este fascinante país. Acá te contamos alguno de los mitos que desenterramos y confirmamos (una especie Myth Busters, digamos).

Es caro

Habíamos leído que Myanmar era de los países más caros de la zona y nos asustamos un poco, sobre todo porque era nuestro último destino después de 10 meses de viaje por el Sudeste Asiático. Sin embargo, gastamos más o menos lo mismo que en los otros países de la región.
Sí es cierto que la relación precio-calidad del hospedaje en general es bastante mala, especialmente si lo comparamos con su vecina Tailandia. Pero así todo hemos pagado entre 5 y 8 Usd por persona, nunca más, y por lo general con desayuno (suelen ser completos: café, té, tostadas, mermelada y manteca, jugo y omelette) y Wifi incluido, aunque te avisamos que internet anda muy mal en todo el país.
También es cierto que, en teoría, los birmanos no pueden hospedar extranjeros, a no ser que tengan licencia de hospedaje, lo cual descarta Couchsurfing, y que tampoco se puede acampar. Así que solo queda dormir en guesthouse o en algún monasterio a cambio de una donación… ¿qué, pensaste que iba ser gratis? (más abajo te contamos nuestra experiencia).
En cuanto a la comida, se puede comer muy barato en los lugares locales, lo que hace compensar el “costo extra” del hospedaje. Por ejemplo, una Shan noodle soup por 0,30 Usd, una ensalada de arroz y hojas de té por 0,65 Usd, o el infaltable arroz frito con pollo por 0,90 Usd. Si vas a los lugares para turistas esperá precios para turistas, que pueden ser de 2 a 5 veces más. Ah, y lo bueno es que en todos estos lugares te dan té gratis y en muchos hay agua para rellenar tu botella. ¡Genial para ratones, digo mochileros, como nosotros!
Respecto al transporte, el tren es la opción más económica pero es muuuyy lenta, aunque no tanto como internet. Por ejemplo, el único tramo que lo tomamos de Hsipaw a Pyin U Lwin, para ver el viaducto de Gokteik, nos costó 2,50 Usd en “primera clase” (y 1,60 Usd clase baja) por un trayecto de 150 km. que hicimos en tan solo… ¡¡7 horas!! Por suerte hay buses que están en mejor estado de lo que nos imaginamos y conectan las ciudades más importantes. Otro ejemplo: Bagan-Yangon (620 km.) por 12 Usd en un bus nocturno muy cómodo y con un servicio impecable.

La comida es mala

Todo es cuestión de perspectivas. Si venís de Tailandia y esperas deliciosos curris, licuados y sabrosas frutas, desde ya te decimos que no lo vas a encontrar, o al menos no en los lugares baratos. Quizás por eso todos los tailandeses que nos levantaron en la ruta nos decían que la comida birmana era muy grasosa y no muy sabrosa. Pero si venís de Indonesia cansado de tanto mie o nasi goreng, vas a encontrar mucha variedad y platos muy buenos.
Sí le damos un poco la derecha a los tailandeses, hay algunas cosas (sobre todo las fritas) que están innecesariamente sobrecargadas de aceite, pero aprendimos a decir “menos aceite” para evitar los goteos innecesarios. La palabra mágica es (*sonido de redoblantes por favor*)… sinené, oh… si nene.
En general la comida está buena. Lo que más nos gustó y que no podes dejar de probar en tu visita son las sopas con fideos (Shan noodle soup), una especie de ensalada de fideos o arroz muy condimentada y riquísima (Shan noodle o Shan rice), las ensalada de arroz con té y porotos fritos (rice and tea leaves salad), los churros (e kya kway en birmano, aunque se pronuncia eyacué), las samosas y las ensaladas de tomate, de pepino o de repollo, que hacen con una pasta de maní riquísima. Ojo porque a muchos platos le ponen hojas de té y porotos/judías (muchos días conviviendo con españoles), así que si no te gusta alguno de estos, asegurate de preguntar bien antes.

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Acá el amigo desplegando su destreza para hacernos unos shan rice y noodles en su puestito ambulante.

Hay solo una frontera con Tailandia abierta

Este es uno de los puntos que va cambiando muy rápidamente y que cuesta encontrar datos confiables en internet, o incluso en las embajadas, ya que depende de lo informado que esté el oficial de turno, o de las ganas que tenga de atendernos.
Nosotros veníamos desde Tailandia y sólo encontramos información confiable sobre el cruce Mae Sot – Myawaddy, pero viajando por el país conocimos gente que cruzó por Htee Kee (a la altura de Bangkok) y Ranong – Kawthoung sin problemas. La frontera más al norte, Mae Sai – Tachileik, también está abierta pero es difícil llegar o salir por tierra de la ciudad birmana ya que esta muy cerca de una zona de conflicto. La única solución es volar pero es caro, un vuelo de Tachilek a Mandalay puede costar 120 Usd.
En la primera frontera con Tailandia que nombramos, hay buses y minivans que llegan hasta Hpa An, Yangon o Mandalay por 8, 13 y 20 Usd respectivamente. En la segunda, en cambio, no hay buses. La única opción es un taxi desde/hasta Dawei que cuesta aproximadamente 20 Usd. En la frontera más austral es necesario tomarse un barco para cruzar a Tailandia, ¡el precio se los debemos!

Las fronteras con Laos por ahora (Abril 2016) siguen cerradas para extranjeros. La del lado de India puede ser utilizada pero sabemos que el permiso es bastante costoso e implica mucho papeleo.

Rutas en mal estado y poco transporte

Habíamos escuchado que las rutas estaban en muy mal estado y que se tardaba demasiado en hacer unos escasos kilómetros. Bueno, parte es cierto y parte no tanto. Las rutas están aceptables para estándares del sudeste asiático, las de Laos y Camboya no son muy distintas, y hay muchas que están siendo arregladas.
En cuanto a los buses, hay bastante oferta y por lo general están en muy buenas condiciones, quizás porque muchos son nuevos. Sí, es verdad que algunos trayectos se hacen demasiado largos, pero es principalmente porque son caminos con curvas, o de un carril, o muy transitados, sobre todo por camiones. Por ejemplo, de Mandalay a Kalaw (250 km.) tardamos 8 horas en bus, pero la ruta era muy sinuosa ya que tiene que subir unos 1400 metros hasta la ciudad.
Hay que tener en cuenta que en algunos buses suelen poner equipaje y demases en la última fila de asientos porque las bodegas van que explotan, así que si te quieren encajar en esa fila tratá de cambiarlo o por lo menos sé insistente para que no te pongan cajas y mochilas al lado y se te caigan encima a la primera vuelta que dé el bus. ¡Te lo decimos por experiencia!

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¿Todo en su lugar listo para arrancar?

El “espectacular” trekking al Lago Inle

Esta fue, para nosotros, la gran desilusión de Myanmar. Quizás habíamos ido con muchas expectativas, quizás nos imaginamos otra cosa, quizás no fue la mejor época para hacerlo, no lo sabemos. Casi todo el paisaje que vimos durante los 60 km. de caminata fue marrón, lindo sí… pero seco, demasiado seco. De seguro que en época de lluvia las vistas deben ser más asombrosas y menos monocromáticas, pero también los caminos más embarrados y las subidas más demandantes.

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Las plantaciones de arroz amarillas…

Sin embargo, el mayor desencanto lo tuvimos con la gente. La verdad es que esperábamos algún tipo de interacción, pero no la hubo, ni en lo más mínimo. Quizás fuimos muy ilusos al pensar que todavía les seguirían sonriendo y saludando animadamente a los forasteros que pasaran por sus pueblos, o hasta los invitarían a tomar té. Pero nos dimos cuenta que están cansados o que ya es solo un negocio y nada más. También creemos que se debe a que todas las agencias paran en los mismos lugares, en vez de repartirse entre otros pueblos y dividir aunque sea los “beneficios económicos” de las visitas. Por esto, suelen ser bastante turistas los que reciben por día. No hay duda de por qué ya no les hace mucha gracia ver tantas caras blancas.
A pesar de todo, no nos arrepentimos de haberlo hecho porque formamos un lindo grupo (con el que recorrimos casi todo Myanmar) y porque costaba casi lo mismo que quedarse y pagar el hostel y la comida por separado. Además, la última parte el paseo en bote por el lago sí nos gustó mucho. Pero si tuviéramos que dar un consejo sería que sólo hagan el de un día o que vayan directo a Inle sin trekking, sobretodo si están cortos de tiempo y es temporada seca.
En cambio, un trekking que sí recomendamos, no por el paisaje en sí sino porque nos sentimos muy bien recibidos y que hicimos por nuestra cuenta, es a Pankam (a 4 horas de Hsipaw), un pueblito muy autóctono todavía no dañado por el turismo. Se suele pagar entre 5000 y 8000 kyats por noche e incluye almuerzo, cena, desayuno y el lugar para dormir.

No hay muchos cajeros

Salvo en las aldeas alejadas que visitamos y que apenas tenían electricidad, en el resto de los lugares (Mandalay, Yangon, Hpa An, Kalaw, Inle, Hsipaw, Pyin U Lwin y Bagan) encontramos siempre cajeros automáticos. El más popular es el KBZ y cobran una comisión de 4000 kyats por cada extracción.
Con respecto al cambio, nosotros conseguimos mejor tipo de cambio en los bancos que en las casas informales (por lo general joyerías). Lo único que son muy quisquillosos con el estado de los billetes, no pueden estar manchados ni muy doblados ni ser anteriores a 2006, en caso de ser dólares. Si cambias euros, los bancos sólo te permiten 100 euros por persona (sí, bastante poco), pero se le puede pedir a alguien que firme otro ticket por nosotros y así cambiar más. En caso de ser dólares el máximo es 500.

Hay que pagar por todo

Esta digamos que es un “Sí, pero…. Es verdad que cobran por entrar a las pagodas, por entrar a la zona del Lago Inle, por entrar a Bagan, para ver la Golden Rock y hasta en los monasterios te piden una donación obligatoria (que nada tiene de donación) si querés dormir ahí. Nos pasó en el Zwe Gabin Pagoda en Hpa An que uno de los novicios vino a cobrarnos uno por uno la colaboración de 5000 kyats y hasta daba recibo, el cual se te podía pedir más tarde para asegurarse que todos habían hecho su aporte correspondiente.
Pero también hay formas de esquivar todos esos fees ridículamente caros e innecesarios. Nosotros no tuvimos mucha suerte, pero acá les contamos nuestra experiencia y qué podrían hacer para evitarlos en Bagan y Lago Inle (a la Golden Rock no fuimos).

Lago Inle: lo mejor siempre es pedirle a algún viajero que ya haya estado en el lugar que te pase la entrada. Ésta cuesta 12500 kyats y dura una semana. Nosotros que hicimos el trekking le habíamos pedido a nuestro guía si podíamos ir por un camino alternativo para evitar pagar la admisión. Se ve que no le gustó mucho nuestra propuesta argenta, ya que se hizo el tonto y cambió de tema y al día siguiente, el último del trekking, mientras andábamos por un caminito de tierra, aparecimos justo en el puesto de control que está sobre la ruta… ¡qué sorpresa!. Como habíamos conseguido una entrada gracias a Gerardo, al que nos cruzamos en Hpa An y nos reconoció por el blog (¡Gerardo si estas leyendo esto aparece!), nos pudimos ahorrar de pagar una, ya que entre el tumulto de gente no controlan cuantos tickets sacan. En caso de ir en bus, hemos escuchado que los paran (seguro en el mismo control que pasamos nosotros). Si tienen el ticket, es solo cuestión de bajar, simular que está haciendo la cola o algo, y luego aparecer con el ticket en la mano. A nosotros nunca nos lo pidieron para controlar fechas ni nada.
Si no pudiste conseguir un ticket viejo y te dirigis en bus, una alternativa (que hizo un viajero que conocimos) es no bajarse a comprar la entrada y decir que vas al pueblo siguiente a Inle, ya que por lo general Inle no es la última parada.

Bagan: la entrada cuesta 25000 kyats (esta duele más) y también la cobran en la entrada de la ciudad, sobre la ruta. Nosotros hicimos autostop desde Pyin U Lwin hasta Bagan con la ilusión de ahorrarnos el fee, aparte de vivir la experiencia de hacer dedo en Myanmar. Los últimos 20 km. los hicimos en un auto con dos raperos muy graciosos. Cuando estábamos relajados, contentos de estar llegando después de 8 hs. en la ruta, el auto frena sin decir nada y rápidamente nuestros ojos detectan un cartel enorme que en letras rojas decía “all foreigners must pay the entrance fee of 25000 kyats”. Le gritamos al unísono un “No no no please” a nuestro conductor (que creemos que hasta en los templos lo escucharon), pero él ya tenía las ventanas bajas y los oficiales acercándose al vehículo. Intentamos poner alguna excusa para evitar la entrada, pero fue en vano. Conclusión: si van haciendo dedo, es mejor que les adviertan de antemano que no quieren pagar la entrada para que no se detenga en frente de este puesto.
Nuestros amigos, que también hicieron el mismo trayecto a dedo, entraron por otra ruta y los de la caseta tenían la barrera baja para controlar a todos los que entraban. Por suerte, el auto tenía los vidrios polarizados, y como era de noche, se pudieron esconder y ahorrarse la entrada.
Si vas en bus, podés hacer como nuestro amigo Gerardo. Desde la estación de buses salís caminando al pueblo. Son unos 5 km., pero si vas por los caminos de adentro seguramente nadie te pare para cobrarte. Lo mismo aplica si vas en tren o en avión. También conocimos un español que se tomó un taxi desde la estación para Nyangu-U pero le dijo que al otro día temprano se iba a ver el Monte Popa y que no iba a ver los templos, así que le pidió que no pare en el puesto y el taxista accedió. Aunque hay varias opciones al final todo es cuestión de suerte.

Acá les dejamos un mapita con la ubicación de los puestos y algún dato más.

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Militares y excesivo control

Con respecto a este punto no sabíamos qué esperar. Íbamos bien informados acerca de la historia y política del país, habíamos leído sobre conflictos recientes en zonas especificas y llegábamos justo cuando se estrenaba un nuevo gobierno, el primero democrático en más de 25 años. Sin embargo, no vimos militares ni mucho menos desorden social. Solo nos llamo la atención ver en varios guesthouse cómo personas que trabajan para el gobierno recolectaban diaria y rigurosamente las fichas de los huéspedes, esas que nos hacía llenar en todos lados.

Es difícil comunicarse

Para ser un país que estuvo bajo dominio británico por más de un siglo, uno esperaría que la población en general hable un aceptable nivel de inglés, como es el caso de Malasia. Pero la realidad no es tan así.
Como en todos lados, en los lugares que más reciben turismo es fácil encontrar gente que hable inglés, y sino por lo menos saben los números para cobrarte.
Pero hay que tener en cuenta que existen más de 100 grupos étnicos conviviendo en el mismo país, y que muchos de ellos no saben ni hablar birmano (que solo representa un solo grupo étnico, el mayor). En los pueblitos que visitamos nadie hablaba inglés (salvo alguna que otra excepción) y muchos tampoco nos contestaban el mingalabá (hola en birmano), sino que usaban otra palabra. Pero, una sonrisa siempre puede más que mil palabras.
Otro dato a tener en cuenta es que los números también se escriben en birmano lo cual puede dificultar la lectura de precio y horarios. Nosotros le sacamos foto a un reloj en birmano y con eso mas o menos entendíamos.

***

Y después de todas las desenmascaradas y consejos, hacemos lo mismo que todos los que van y vuelven encantados y te decimos: ¡andá ahora antes que se masifique y se convierta en la próxima Tailandia! 

 

¿Sabías qué?

  • En el año 1989 el gobierno militar cambio el nombre de Birmania a Unión de Myanmar, ya que el primero solo incluía a la etnia de los birmanos, que representan el 68% de la población. La oposición no aceptó tal cambio por no reconocer al gobierno militar como tal, razón por la cual siguen usando el nombre Birmania. Lo mismo sucede con muchos países que tampoco reconocen el cambio a nivel internacional.
  • El 11 de noviembre de 2005 a las once de la mañana, un convoy de 1100 camiones militares, que transportaban once batallones y once ministerios dejaban Yangón rumbo a Naipyido, la nueva capital. La repetición del 11 es debido a las observaciones de los astros del astrólogo personal de Than Shwe, presidente de aquel momento.
  • En mayo de 2008, el ciclón Nargis golpeó la costa sur del país dejando más de 100.000 victimas y dos millones de desplazados.

 

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