Komodo, nuestra experiencia con el mundo subacuático

La isla Komodo es conocida por ser la casa de los famosos dragones de Komodo, únicos en el mundo. Sin embargo, también es uno de los mejores puntos de buceo de Indonesia y del planeta. Siguiendo los consejos de los locales, decidimos iniciarnos en el increíble mundo del buceo en este lugar y mirar los dragones por fotos. 

El paseo a la isla para ver los dragones no es nada barato. A los costos del barco (que varían según la cantidad de personas que lo tomen) se le suma el fee (tasa) de entrada al parque nacional, el fee para fotografiar, fee para dormir (si es que te querés quedar una noche), fee para bucear o hacer snorkle, feefeefee… Encima llegamos en Agosto, temporada alta en toda Indonesia, que es sinónimo de precios elevados y turistas por doquier. Esto nos desanimó un poco y optamos por hacer nuestro curso de Open Water Dive aquí, en lugar de tomarnos la típica selfie con los dragones a lo lejos. Y la verdad es que no nos arrepentimos ni un poco.

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Queríamos ver tortugas, ¡y lo logramos!

El curso lo hicimos en Uber Scuba Komodo, un centro de buceo que abrió hace unos meses, muy profesional y súper recomendable. En realidad tanto el centro de buceo como nuestro hospedaje no está situado en la isla de Komodo, sino en Labuanbajo, una ciudad pequeña con un puerto de donde salen todas las excursiones a Komodo y a Rinca (la otra isla que también tiene dragones, aunque no es tan conocida).

El Open Water Dive certificado por SSI –Scuba School International– dura tres días. El primero es sólo teoría donde se aprende los conceptos básicos del buceo, los procedimientos de emergencia y se da un pantallazo general de la vida marina. El segundo día ya sí se va al agua. La primera inmersión debe hacerse en aguas confinadas, llámese piscina o cualquier lugar con poca profundidad y poco movimiento, nosotros lo hicimos en una isla con una playa paradisíaca que realmente parecía una pileta. En esta inmersión se realizan los ejercicios requeridos por el curso como: montado de equipo, limpiado y quitado de la máscara, intercambio de aire, soltado de las pesas, subida a la superficie en forma de emergencia, quitado del equipo, etc. Todo debajo del agua a una profundidad de 3 metros aproximadamente. En la segunda  y la tercera inmersión se continúa con los ejercicios, pero a mayor profundidad, y se les agrega los referidos a la flotabilidad. Por último, la cuarta y quinta inmersión ya son para disfrutar del buceo y poner en práctica lo aprendido. Cada inmersión, excepto la primera que es el doble, dura aproximadamente una hora y se realizan en dos días. Una vez hechas exitosamente las cinco inmersiones se rinde un examen teórico y (si se aprueba) uno ya se convierte en buceador.

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Licencias en mano, ¡a bucear se ha dicho!

Bucear es explorar un mundo nuevo, donde las leyes gravitatorias difieren y donde la vida toma otras formas y tamaños. Es como viajar a otro planeta pero sólo sumergiéndonos en el océano. No, no, no… en realidad es redescubrir nuestro propio planeta. El 72% del Planeta Tierra es agua, ¡que irónico! en realidad debería llamarse Planeta Agua, y hasta que no lo vemos con nuestros propios ojos no nos damos cuenta de la cantidad de vida que hay en ella. Es más que tiburones y delfines, mucho más que los calamares, cornalitos y merluzas que vemos en nuestros platos. Hay millones de peces y miles de especies diferentes. ¡Y los corales no se quedan atrás! ¿Sabías que son los mayores responsables, junto a las algas que viven en ellos, de la producción de oxigeno que respiramos, más que los bosques? ¡Si no nos creés, lee esto!

En nuestros viajes a estos fascinantes y (para nosotros) nuevos lugares tuvimos la suerte de ver tortugas, coloridos nudibranquios, inmensos corales y una variedad de peces que parece infinita, desde el famoso Nemo (que en realidad se llama pez payaso), el pez cocodrilo, el pez león, las damiselas, el pez trompeta, el pez corneta, y muchos más,  y delfines que nos seguían en el barco. ¡¡Y hasta vimos dos tiburones!!

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¡Por acá esta todo OK!
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¿Ahí salgo bien? ¡Dale que quiero seguir viendo los peces!

La experiencia fue alucinante y se lo recomendamos a todo el mundo que se anime. Si bien al principio puede dar un poco de miedo, aprender cómo funciona en general el buceo, sus reglas y sus procedimientos de emergencia, ayuda a disminuir las incertidumbres y una vez que estamos frente a todas esas maravillas el miedo desaparece y no alcanzan los ojos para ver todo lo que hay. También ir a un centro que te inspire confianza, que tenga equipos relativamente nuevos, instructores con experiencia y buena reputación es súper importante.

Nunca dejes de respirar es la regla número uno del buceo, que es como decir nunca dejes de vivir. Y estas experiencias que te ponen la piel de gallina son las que te hacen sentir más vivo que nunca.

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Es increíble ver las burbujas subir hacia la superficie

 

¿Sabías qué?

  • El Triángulo de coral en el sudeste asiático es la zona con más especies de corales y biodiversidad en el mundo, aunque el más grande que es la Gran Barrera de Coral en Australia.
  • En los arrecifes de corales se encuentran más de 4000 tipo de peces viviendo y son los proveedores de comida y recursos a más de 500 millones de personas en el mundo.
  • El 75% de los corales se encuentran en riesgo debido a la pesca desmedida, algunas prácticas destructivas de pesca, polución, turismo irresponsable, efectos del calentamiento global y algunos fenómenos naturales como huracanes.

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