Ocupación: ¿Viajeros?

¿Qué ponemos cuando nos preguntan por nuestra ocupación en los formularios para las visas, entrada a un nuevo país o cualquier otro que se le asemeje? Antes ese cuadrito era uno más, pero ahora que renunciamos a nuestros trabajos y a nuestra vida rutinaria de Buenos Aires, ¿qué somos? ¿qué ponemos? 


¿Pongo desempleado? No, mirá si piensan que no tenemos plata para bancarnos y no nos quieren dar la visa. ¿Empleado? Eso sería mentir… ¿Viajero? ¿No suena muy hippie y vago?…. ETIQUETAS, antes no nos molestaban, ¡pero ahora las odiamos cada vez más!

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Muchas personas piensan que viajar por tiempo prolongado es sinónimo de vacaciones. Lamentamos informales que es una gran mentira. No estamos todo el día panza para arriba en un all inclusive mientras el mozo nos trae una caipirinha o comemos como fieras hambrientas porque total, ya está todo pago… Si fuese así, ya nos hubiésemos vuelto a casa porque (1) nos pegaríamos flor de embole después de la primera semana, (2) ya estaríamos secos de dinero, y (3) con una cirrosis o gastritis tremenda.

Sí es verdad que hemos llegado a conocer verdaderos paraísos, pero nunca llegamos por que el genio de la lámpara nos depositó ahí. La mayoría de las veces se requiere bastante paciencia y algo de sacrificio.

Viajar rápido por lo general implica viajar caro. En contrapartida, si querés viajar barato lo mejor es viajar lento. Para eso, evitamos los tours, los buses y aviones (cuando podemos) y preferimos viajar a dedo o en ferry (público).

Viajar a dedo (o autostop) es una de las mejores experiencias que hemos tenido, de eso no hay dudas, y pensamos hacerlo siempre que podamos. Sin embargo, no es tan fácil como estirar el dedo en cualquier lado y que al toque los autos paren. Es necesario encontrar un buen lugar para comenzar, lo que puede significar una larga caminata bajo un duro sol, previo “estudio de ruta”. Después sólo queda armarse de paciencia y poner la mejor sonrisa para esperar, una tarea muy difícil para ansiosos como yo. Más bien diría que el autostop y los ansiosos son como Superman y la Criptonita, pero yo lo tomo como un desafío personal, pero bueno, eso es otro tema.

Buscar un alojamiento bueno bonito y barato (en realidad más barato que bueno y bonito) nos puede llevar horas de caminata con las mochilas, que a pesar de haberle quitado algunas cosas nos sigue resultando un poco pesadas para estar mucho tiempo con ellas encima. Lo mismo al buscar un lugar para comer, damos varias vueltas mirando precios y platos hasta encontrar el indicado, aunque a veces tenemos algunos fiascos.

Si bien viajamos sobre la marcha, también pasamos horas detrás de la computadora investigando el lugar a donde vamos (o estamos), cuál es la mejor ruta para llegar, qué visitar y cuál es la forma más económica de hacerlo o enviando solicitudes de CouchSurfing. Parece una tontería, pero lleva su tiempo y te quita horas de “estar panza para arriba disfrutando del sol”. Aparte tenemos el blog que, aunque nos encanta hacerlo, nos demanda tiempo.

Y si todavía piensan que somos unos vagos que se están tomando unas vacaciones demasiado largas y que nunca usan despertador, sepan que, también hemos trabajado en el camino y que estamos muy dispuestos a trabajar de (casi) lo que sea para poder estirar nuestro presupuesto al máximo. Antes no nos hubiésemos imaginado limpiando habitaciones y baños de hostales, ni haciendo cajas 12 horas por día o trabajando en el medio del campo con vacas, lo que implica vivir rodeado de mierda a diario. Claramente ese panorama no formaba parte de nuestra visión del futuro mientras cursábamos nuestras carreras universitarias. Pero ahora no nos importa, todo sacrificio es válido con tal de seguir haciendo esto que tanto nos encanta.

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Creo que si tuviese que enumerar los requisitos para ser viajero, cual descripción de puesto de trabajo en anuncios laborales, la lista sería bastante larga y se vería algo así:

  • Es fundamental contar con destreza para la comunicación. Conocimientos de inglés y lenguaje por señas serán altamente valorados.
  • Un máster en negociación con orientación en Regateo es obligatorio.
  • Experiencia en lectura de mapas y memorización de nombres de calles, hostales, lugares y comidas es indispensable.
  • Capacidad para lidiar con imprevistos y trabajar viajar en ambiente de incertidumbre.
  • Poder de adaptación a diferentes realidades y una aguda observación son de suma importancia.
  • Es aconsejable tener empatía y crear vínculos de largo plazo con el cliente locales y otros viajeros.
  • Contar con habilidades desarrolladas para dormir en cualquier tipo de superficie y ambiente, llámese hostels mugrientos, carpa, estaciones de tren, aeropuertos, incomodísimos buses, etc.
  • Tener totalmente dominado el arte de la paciencia y el control de la ansiedad.
  • Ser positivo y contar con una buena presencia sonrisa.
  • Poder ser flexible y hacer las veces de peluquero, costurero, porteador, lavandero, arreglador de cosas, etc.
  • Talleres como “Administración de escasos recursos”, “Creatividad para conseguir ingresos” y “Responsabilidad con el medio ambiente” serán necesarios.
  • Es infaltable tener un espíritu aventurero, una pizca de locura y otra de valentía.
  • Proactividad y capacidad de liderazgo para llevar adelante grandes proyectos sueños es vital para el puesto.

La próxima vez que tenga enfrente de mí ese incómodo casillero de “Ocupación”, voy a escribir VIAJERA, sí, así en mayúsculas. Y al que siga pensando que estamos de vacaciones haciendo la plancha 24 horas al día lo voy a mandar a… tranquilos, solo a leer esta excelente y cómica explicación de Angie (viajera y bloguera argentina con un estilo único) y después a desafiarlos a que “vivan de vacaciones”.

 

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